Crece la tensión con De Jong: el Barça se inquieta por su rodilla y el tratamiento divide los plazos
La recuperación de Frenkie de Jong se ha convertido en un foco de preocupación para el Barcelona tras seis semanas desde la lesión sufrida durante el Mundial. El neerlandés mantiene su apuesta por un tratamiento conservador para evitar el quirófano, pero existe una diferencia de criterio sobre cuándo debe empezar a contabilizarse ese proceso. La evolución de su rodilla marcará ahora una decisión que puede condicionar buena parte del inicio de temporada
La lesión de Frenkie de Jong empieza a convertirse en un problema de mayor dimensión para el FC Barcelona. Han transcurrido alrededor de seis semanas desde que el centrocampista neerlandés sufrió el percance durante el Mundial y la evolución de su rodilla continúa generando inquietud dentro del club.
De Jong padece una rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha, una lesión cuyo alcance resultó más importante de lo inicialmente apreciado durante su participación con Países Bajos. Desde entonces, el futbolista ha apostado por una recuperación conservadora con la intención de evitar una intervención quirúrgica.
El problema ya no está únicamente en el tiempo que lleva apartado. También existe una diferencia de interpretación entre el jugador y el Barça sobre los plazos que deben concederse al tratamiento antes de valorar el siguiente paso.
Dos maneras de contar el proceso
La posición de De Jong pasa por conceder margen al tratamiento conservador. El centrocampista considera que el periodo decisivo de aproximadamente cuatro semanas debe contabilizarse desde su reincorporación al trabajo de recuperación con el Barcelona.
En el club, sin embargo, la lectura sería diferente. La entidad entiende que el jugador ya llevaba realizando anteriormente un trabajo muy similar, por lo que considera que parte de ese margen ya habría transcurrido.
Esta diferencia resulta fundamental porque afecta directamente al momento en el que debería evaluarse si el tratamiento está funcionando suficientemente bien.
El neerlandés continúa intentando evitar el quirófano y quiere agotar la vía conservadora antes de tomar una decisión más drástica. El Barça, por su parte, observa con preocupación una recuperación que se está alargando y necesita conocer cuanto antes cuál será el escenario real de su centrocampista.
Una lesión que viene del Mundial
El origen del problema se encuentra en el Mundial de 2026. De Jong arrastró molestias en la rodilla durante el torneo y llegó a competir con la zona protegida.
Cuando posteriormente fue examinado en Barcelona, las pruebas determinaron que sufría una rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha.
El propio futbolista explicó entonces que la lesión había resultado más seria de lo que se había considerado inicialmente. La decisión fue continuar con tratamiento y seguimiento médico, descartando en aquel momento una operación inmediata.
Desde ahí comenzó una carrera contra el calendario que todavía no ofrece una fecha concreta para su regreso.
El quirófano sigue siendo el escenario que De Jong quiere evitar
La prioridad del jugador continúa siendo recuperarse sin cirugía.
Un tratamiento conservador para este tipo de lesión necesita comprobar no solo que desaparezcan las molestias, sino también que la articulación recupere la estabilidad necesaria para soportar las exigencias del fútbol profesional.
Por eso, el paso de las semanas adquiere especial importancia.
Si la evolución permite recuperar correctamente la rodilla, De Jong podría continuar avanzando sin necesidad de intervención. Si el tratamiento no ofrece el resultado esperado, la posibilidad de pasar por quirófano volvería a ganar peso, con la correspondiente ampliación del periodo de baja.
Ese es precisamente el escenario que preocupa al Barça. Una operación modificaría por completo los tiempos previstos y dejaría a Hansi Flick sin uno de sus centrocampistas más importantes durante una parte considerable de la temporada.
Flick necesita certezas en el centro del campo
La incertidumbre también afecta a la planificación deportiva.
De Jong es una pieza con características difíciles de sustituir dentro del modelo azulgrana. Su capacidad para participar en la salida desde campo propio, superar líneas mediante conducción y asociarse con los jugadores interiores ofrece a Flick una alternativa específica en la construcción.
Una ausencia prolongada obligaría al entrenador a redistribuir responsabilidades entre sus restantes centrocampistas y podría influir también en las decisiones de mercado.
El Barça dispone de alternativas en la medular, pero conocer el tiempo aproximado de recuperación de De Jong permitiría afrontar con mucha mayor precisión la configuración definitiva de la plantilla.
Y ahí aparece uno de los principales problemas actuales: el club todavía no sabe cuándo podrá volver a contar realmente con el neerlandés.
Las próximas semanas serán determinantes
La situación no implica que una operación esté decidida. De hecho, el jugador sigue apostando por evitarla.
Pero el paso del tiempo aumenta la necesidad de obtener respuestas.
De Jong quiere completar el margen que considera necesario para evaluar correctamente el tratamiento conservador, mientras el Barcelona entiende que la recuperación lleva más tiempo en marcha y observa con inquietud la ausencia de una evolución que permita despejar definitivamente las dudas.
El siguiente control médico será especialmente importante para establecer el camino.
Por ahora, Flick tendrá que continuar preparando el inicio de la temporada sin uno de sus hombres de mayor peso en el centro del campo. Y el Barça, mientras tanto, permanece pendiente de una rodilla que puede acabar teniendo consecuencias deportivas mucho más amplias que una simple ausencia durante la pretemporada.
