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Riazor y el Levante se reparten los puntos tras un final de vértigo
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Riazor y el Levante se reparten los puntos tras un final de vértigo

Por Redacción FútbolAlDía

El Deportivo se adelantó con Nsongo, pero Requena castigó un error de Leo Román en el tramo final. El larguero negó a Asp Jensen una victoria que Riazor rozó hasta el último suspiro.

Yeremay encontró espacios en una primera parte de pocas concesiones

RC Deportivo La Coruña y Levante UD firmaron un empate en Riazor, un desenlace que dejó sensaciones encontradas: los locales estuvieron muy cerca de romper su mala racha, mientras los visitantes rescataron un punto gracias a la insistencia y a un error decisivo. El encuentro terminó con el marcador oficial de RC Deportivo La Coruña 1 - 1 Levante UD y con la impresión de que ambos tuvieron argumentos para lamentar lo que se les escapó.

La primera mitad avanzó entre cautelas. A los dos equipos les costó asumir el mando y transformar la posesión en ocasiones claras. En ese paisaje espeso, Yeremay fue la principal vía de desequilibrio del Deportivo: se ofreció, encaró y dejó detalles de calidad por la banda derecha. Un caño suyo abrió una de las pocas acciones prometedoras de los locales, aunque el centro raso no encontró rematador.

El Levante también buscó hacer daño, en especial con envíos hacia los costados. Quagliata llegó forzado a un remate que obligó a Ryan a estar atento, mientras Dela probó desde una falta cercana al área, sin precisión. El descanso llegó sin que ninguno lograra imponer una superioridad sostenida. El equilibrio no era tanto una muestra de control como el reflejo de dos equipos que aún no encontraban continuidad en el último tercio.

El desborde de Yeremay activa al Deportivo

Tras la reanudación, el Dépor ganó presencia con balón y comenzó a pisar con más frecuencia campo rival. Yeremay siguió siendo el foco de la amenaza: a los pocos minutos condujo una buena acción por la derecha y puso un centro que Nsongo no pudo conectar con limpieza. La jugada anticipó lo que acabaría inclinando el partido durante un tramo: la capacidad deportivista para acelerar cuando su extremo recibía con espacio.

El tanto local nació precisamente de una transición. Yeremay avanzó hacia el área, recortó ante sus marcadores y remató; la defensa bloqueó el disparo, pero Nsongo estuvo atento al rechace y empujó el balón a la red. La acción premió la lectura del delantero y el desequilibrio del atacante, en una fase en la que el Deportivo parecía haber encontrado una fórmula para inquietar a Ryan.

Con la ventaja, los gallegos no renunciaron a buscar más. Adama Traoré aportó energía y profundidad desde el banquillo, y una combinación con Yeremay le permitió probar a puerta, aunque su remate salió centrado. El Levante, por su parte, necesitaba convertir su dominio de balón en peligro más concreto. Luís Castro reconocería después que su equipo había mostrado personalidad y dado “un paso adelante”, aunque, a su juicio, debía mejorar en el último tercio.

Un error, una reacción y un larguero

La respuesta granota llegó en el tramo final, cuando un balón largo encontró a Ratkov y este habilitó a Dani Requena. El centrocampista remató a puerta y Leo Román no pudo resolver la acción. El empate cambió de nuevo el pulso del encuentro: al Deportivo le tocaba lanzarse a por la victoria y el Levante debía resistir el empuje de una grada que vio posible el golpe definitivo.

Los cambios dieron aire a los locales. Adama volvió a desbordar y el equipo coruñés apretó en los minutos añadidos, mientras el Levante trataba de protegerse y alejar el balón de su área. La ocasión más clara para decidir llegó en una recuperación de Diego Villares: Asp Jensen recibió la asistencia, disparó y estrelló el balón en el larguero. Riazor se quedó a un suspiro de celebrar, pero el rebote no cambió el destino del partido.

Un punto con lecturas distintas

El empate prolongó la racha sin victorias de ambos conjuntos y dejó una conclusión incómoda para el Deportivo: tuvo el partido cerca, pero no supo cerrar la ventaja y pagó caro una acción defensiva. El Levante, en cambio, encontró alivio en su reacción y en la capacidad de insistir pese a haber concedido ocasiones tras el tanto local.

Castro no ocultó su frustración por el resultado, aunque valoró que su equipo hubiera buscado ganar desde el inicio y defendido con un bloque compacto. También sostuvo que el Dépor había generado poco, con la acción de Asp Jensen como principal amenaza tardía. La madera dio la razón a la emoción de Riazor, pero no alteró el reparto: un punto para cada lado, con el Deportivo lamentando lo que tuvo al alcance y el Levante celebrando una reacción que evitó marcharse de vacío.

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